A quien tiene estas divagaciones en su mano y ante sus ojos, como abanico de raso color turquesa en un día de marzo caluroso y húmedo, quiero que sepa que es una invitación a ser más cómplices que nunca. Quien lee, ama, ríe y llora con la historia guardada en un puño de letras sobre una hoja de papel que estuvo alguna vez en blanco es coautor de todo lo que se vertió en ella.