Instrumentos de poder. El rol de las emociones en la opresión

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Este libro es un valioso estudio sobre las opresiones de raza y de sexo, cuidadosamente documentado, en el que la autora expone, comenta y critica una buena cantidad de fuentes en apoyo de su propia tesis, con suma coherencia y habilidad. Su finalidad explícita es contribuir a las luchas antirracista y antisexista, mediante un esfuerzo para, en palabras de George Yanci, “forjar nuevas formas de ver, conocer y ser”. Para su propósito, la autora parte de dos ideas fundamentales: primero, que la opresión es un fenómeno estructural, y segundo, que en ella las emociones desempeñan un papel categórico, tanto en los grupos opresores como en los oprimidos.
Sáenz ofrece en este libro unas observaciones muy interesantes sobre el privilegio, definido no solo como la ausencia de barreras, o la recepción de beneficios concretos, sino como ventajas adicionales, de modo que el privilegio mismo mantiene la opresión, por cuanto produce y reproduce oportunidades y beneficios arbitrarios o inmerecidos, como por ejemplo mayor credibilidad y consideración social, más posibilidades, mayor capacidad expansiva en el sentido de sentirse por default, con-“derecho-a” y merecedor de todo aquello que se desea y emprende. Por lo tanto, afirma Sáenz, el hecho de ser estructuralmente privilegiado supone por sí mismo implicarse en el mantenimiento de la opresión, que de modo sistemático habilita a unos en función de cómo discapacita a otros. Y aunque no todos los sujetos opresores tienen el mismo grado de responsabilidad por los daños de la opresión, ser un sujeto privilegiado, afirma Sáenz, es participar en ella y, en este sentido, ser un sujeto opresor.

Todas estas consideraciones sobre el modo en que funciona el poder opresivo, son profundamente esclarecedoras para entender por qué resulta tan difícil la lucha contra el racismo y el sexismo, y suponen, por lo tanto, una herramienta intelectual muy valiosa para las personas interesadas en erradicar estas formas resistentes de injusticia social.

Yadira Calvo